LA JORNADA. Al hablar por teléfono este lunes con cuatro de los seis gobernantes de países del Golfo Pérsico, el titular del Kremlin, Vladimir Putin, reiteró que es necesario cesar de inmediato las hostilidades y solucionar cualquier controversia mediante la política y la diplomacia, para lo cual Moscú –basándose en sus nexos con Teherán– ofreció intentar contribuir a estabilizar la situación en Medio Oriente.
El mandatario ruso inició la semana con una jornada de intensa diplomacia telefónica, teniendo como interlocutores en conversaciones por separado, a los jefes de Estado de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed Al Nahyan; de Bahréin, Hamad bin Isa Al Khalifa; de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman Al Saud.
El Kremlin no informó si Putin tiene previsto hablar mañana (martes) o no con el sultán de Omán, Haitham bin Tariq Al Said, y el jeque de Kuwait, Mishal Al Hamad.
El presidente ruso y el jeque de Emiratos Árabes Unidos, de acuerdo con la nota oficial, hablaron de “los trágicos acontecimientos sin precedentes en Medio Oriente en el contexto de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán y de las firmes acciones de respuesta de Teherán”.
Putin recordó “lo mucho que hizo Rusia” para contribuir al arreglo pacífico de “la situación en torno al programa nuclear iraní” y a la búsqueda de fórmulas de compromiso, proceso de negociaciones que se abortó “como resultado de la agresión armada no provocada contra un Estado soberano y miembro de la Organización de las Naciones Unidas en violación de los principios fundamentales del derecho internacional”.
Bin Zayed también subrayó que los ataques iraníes contra los Emiratos “no tienen justificación” debido a que su territorio “no se emplea como plataforma para atacar a Irán”. Putin ofreció hacer llegar a Teherán “estas señales” y, en general, intentar ayudar a estabilizar la situación en Medio Oriente.
Con el rey de Bahréin, Putin coincidió en que la “agresión estadunidense e israelí está llevando toda la región (de Medio Oriente) al borde de una guerra a gran escala con consecuencias imprevisibles”. Ambas partes recalcaron la necesidad de un rápido alto el fuego para evitar que la situación se desborde por completo, así como de retomar la diplomacia como medio para resolver sus controversias.
“La preocupación mutua por los riesgos de escalada del conflicto y de involucrar a terceros países” fue tema central de la conversación de Putin con el emir de Qatar, al tiempo que expresaron la esperanza de que “las acciones de respuesta de Irán no van a causar daño a la población ni a las infraestructuras civiles de los países vecinos, incluidos los sectores turístico y de transporte”.
Putin y el príncipe heredero de Arabia Saudita convinieron en que “es indispensable solucionar con métodos políticos y diplomáticos la muy peligrosa situación que se ha creado (en Medio Oriente)”, pues –a juicio de ambos– “existen serios riesgos de que se ensanche la zona de conflicto, que ya abarca a varios países árabes”.
Bin Salman opinó que “Rusia puede desempañar estos días un positivo papel estabilizador tomando en cuentas sus relaciones amistosas tanto con Irán como con los países del Golfo Pérsico”.