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Murió Mircea Lucescu, una leyenda del futbol rumano

Por: Administración
2026-04-09 01:55:17
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LA JORNADA. Mircea Lucescu era un amante del futbol. Ochenta años cargados de pizarras, estadios y el ruido de la pelota rodando, pero la decepción de no alcanzar una nueva Copa del Mundo con Rumania determinó el último golpe que estuvo dispuesto a soportar. Según los informes médicos, la leyenda de la selección falleció ayer en el Hospital Universitario de Bucarest debido a un doble infarto.

Apenas horas antes de su deceso, Lucescu había renunciado al cargo de seleccionador nacional al caer ante Turquía. Lo llamaban Il Luce (La luz), un apodo italiano para un hombre que nació en los estertores de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo aprendía a reconstruirse sobre el escombro. El ex delantero eligió el orden. Se hizo grande en el Dinamo de Bucarest, equipo que caminaba bajo la sombra de la Securitate, la policía política del régimen.

Allí, en esa delgada línea entre el privilegio y la vigilancia, jugó más de 250 partidos, ganó siete ligas y aprendió que el futbol, en ciertos lugares, es también un asunto de Estado. En la edición de 1970, Lucescu capitaneó a una Rumania que volvía a la cita mundialista por primera vez en 32 años. En la memoria colectiva de los aficionados más viejos queda el intercambio de camisetas con Pelé, un gesto de caballerosidad y respeto mutuo entre dos figuras que entendieron el juego como un arte noble.

“El señor Lucescu fue uno de los entrenadores y jugadores de futbol rumanos con más títulos, el primero en clasificar a la selección rumana para un Campeonato Europeo, en 1984”, señaló el centro hospitalario en un comunicado de prensa. “Generaciones enteras crecieron con su imagen en el corazón, como un símbolo nacional”.

Como entrenador, su legado fue igual de imponente. Llevó a Rumania a su primera Eurocopa en 1984 y se convirtió en un símbolo nacional, de esos que los más pequeños coleccionaban en las paredes de sus habitaciones. Se fue de la misma manera en que vivió: incapaz de perdonarle al destino que la última oportunidad de su selección no fuera una victoria. Tres días antes de su fallecimiento, los tricolores quedaron fuera de la Copa al caer contra Turquía en la repesca.

“Nuestro futbol pierde no sólo a un brillante táctico, sino a un mentor, un visionario y símbolo nacional que llevó al tricolor a las cimas más altas del éxito mundial”, lamentó la Federación Rumana al confirmarse la noticia.

Más allá de las fronteras rumanas –Italia, Turquía y, especialmente, Ucrania–, Lucescu dejó una huella imborrable. Al frente del Shakhtar Donetsk durante más de una década, transformó a un equipo regional en una potencia europea, coronándose en la Copa de la UEFA en 2009 y acumulando más de 20 trofeos locales. Esta capacidad para triunfar en cualquier contexto reafirmó su estatus de maestro, un estratega que entendía que los partidos no sólo se resuelven con los pies, sino con una profunda lectura de la cultura y la sicología del entorno.


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