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“El fondo de todo es el amor; ustedes me lo dan y yo se los devuelvo”: Elena Poniatowska

Por: Administración
2026-04-19 22:17:50
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LA JORNADA. Con aplausos, vivas y mucha emoción, como se rinde pleitesía a las grandes estrellas, fue recibida Elena Poniatowska a su llegada a la terraza del Museo del Estanquillo, donde se ofrecieron unas palabras antes de la inauguración de la exposición que rinde tributo a la escritora, periodista y colaboradora de esta casa editorial.

A punto de celebrar 94 años, Poniatowska estuvo acompañada por su hijo Felipe Haro; Alejandro Brito, director del recinto, y Moisés Rosas, cocurador de la muestra Elena Poniatowska Amor: Archivo personal, que se muestra por primera vez al público y es parte de los festejos por el vigésimo aniversario del recinto ubicado en el Centro Histórico.

La cronista expresó ante la audiencia que la ovacionó: “son ustedes muy bonitos; es una maravilla ver sus caras, sonrisas y pelos blancos, como de Rogelio, que siempre me ha acompañado”. En seguida, la Premio Cervantes 2013 recordó a sus amigos María Esther y Carlos Monsiváis, así como a Fernando Benítez, entre otros intelectuales.

“Tengo mucho respeto a cualquier relación que sea amorosa, así como a lo que ustedes representan. El fondo de todo es el amor, y ustedes me lo están dando y yo se los devuelvo con el que me queda a mis 93 años, que creo que es todavía muchísimo.”

Felipe Haro Poniatowski, director de la fundación que lleva el nombre de la escritora, recordó: “hace 18 años llegaron de Princeton y de Stanford a decirnos que querían comprar el archivo, y, pensando un poco en mi padre, les dije: ‘Elena, no; el acervo se queda en México, es de cada uno de los que tengo ahora frente a mí, y se queda aquí”.

En la fundación “no tenemos catalogado ni 20 por ciento del archivo escrito de Elena; tenemos fotografías, manuscritos y documentos audiovisuales”, dijo Haro al referirse a la complejidad de resguardar archivos, y lo que ha sucedido con la custodia de acervos de otras personalidades que no se encuentran en México.

“Por eso quisimos mostrar parte del acervo de Elena y, ahora pido un lugar para la fundación que es de todos los mexicanos, que sea digno y podamos tener los archivos y muchos más como los de Rosa Nissán y el de Guillermo Haro”, entre otros, que se proyecta albergar en esa institución.

“Narradora del México íntimo”

Alejandro Brito agradeció a Carmen Lira, directora de La Jornada, “por la impresión de miles de ejemplares de un artículo de Poniatowska, que ustedes podrán tomar libremente en la exposición”, que se titula Una mamá con dos niñas.

El director de El Estanquillo agradeció “a nuestra querida Elena, a quien admiramos por lo mucho que ha contribuido en engrandecer la cultura de nuestro país; por narrar a ese México íntimo y luchón; por meterse debajo de nuestra piel con su muy peculiar manera de desordenar las palabras, y por su entrañable manera de contar esas pequeñas historias que, como bien afirma ella, son las que cuentan la historia grande”.

Gracias, enfatizó Brito, “por permitirnos fisgonear los álbumes familiares, las fotos de tus cuates y personajes entrevistados que han dejado huella en el arte, la cultura y la lucha social en los 70 años recientes”.

Resguardado por la Fundación Poniatowska, dijo, “el inconmensurable archivo nos permite darnos una idea del concienzudo trabajo de campo, de documentación y de investigación que hay detrás de cada obra; constituye, como dicen los curadores de la exposición, ‘un patrimonio cultural donde convergen la memoria íntima y el pulso social de México’”.

Reconoció que cuando se propuso a Poniatowska la iniciativa de la muestra, ella respondió: “una exposición sobre mí? Pero si todo lo que he hecho es dar voz a los demás”.

Brito citó las palabras que Monsiváis dijo sobre la pasión que mueve a la autora de La noche de Tlatelolco y que abren la exposición: “Entre los rasgos inevitables de la obra de Elena Poniatowska (novelas, cuentos, reportajes, crónicas) se halla su pasión por la épica, por los seres en verdad singulares se revelan a la luz las tragedias, batallas políticas, desgracias naturales, rupturas amorosas, olvidos y egoísmos gubernamentales y sociales. Lo que se escapa a la norma le interesa, pero lo que la apasiona es el desafío a la norma, lo que resiste, y, al hacerlo, descubre en sí misma capacidades extraordinarias”.

Por su parte, Moisés Rosas curador junto con Santiago Flores Chong y Saúl Daniel Jiménez Mancilla, detalló los tres ejes sobre los que gira la muestra: periodismo cultural, literatura y memoria social.

Rosas expresó: “el propósito de la exhibición es rendir homenaje a Elena, aunque su frase sea: que no hay mayor tributo a un escritor que leerlo, y justamente de eso se trata la muestra, de develar su obra y en el recorrido hacer una invitación al público a conocer todo lo que ha escrito, la enorme dimensión de su trabajo y los alcances que durante tantos años ha dado a las letras y a la vida de México”.

Compromiso social

En la sala 1 del recinto se observan más de 400 piezas, entre fotografías, libros, pinturas, objetos personales varios y hasta el vestido que vistió cuando recibió el Premio Cervantes, un textil bordado por mujeres de Juchitán, y la Medalla Belisario Domínguez. Destacan 33 fotografías y cinco óleos de su autoría, las cuales no se habían exhibido públicamente hasta ahora, lo que representa una oportunidad única para acercarse a su universo creativo y el sustrato de su memoria.

“Veamos a Elena, no sólo a la escritora, a la periodista o a la luchadora social, sino a una gran investigadora”, refirió Rosas sobre la autora, quien también ha incursionado en la fotografía y la pintura. “Elena es la escritora más completa que el país ha conocido, además de su compromiso social con diversas causas”, dando cabida también a voces femeninas.

En el recorrido de la exposición se explica: “su amplia obra dedicada a movimientos políticos y sociales, de los que ha sido testigo, como el EZLN, los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa, la consolida como autora comprometida con las mejores causas de México. Su trayectoria es inseparable de las luchas que han definido al México contemporáneo; su pluma es el registro vivo de movimientos que han sacudido la conciencia nacional”.

En la muestra, entre máquinas de escribir, libros, fotografías de los entrevistados, e imágenes de Elena, también se recuerda cuando se sumó a Andrés Manuel López Obrador en “el campamento en el Zócalo, donde ella durmió y participó” en ese movimiento de resistencia civil en 2006, sobre el cual también escribió Amanecer en el Zócalo: Los 50 días que confrontaron a México.


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