EL IMPARCIAL. Pemex concentró 78.2% de las importaciones mexicanas de gasolina y diésel en mayo de 2026, un aumento de casi 30 puntos porcentuales frente al 48.4% registrado en enero. El cambio importa porque reduce la participación de proveedores privados y puede afectar los tiempos de entrega, la variedad de servicios y la capacidad de respuesta ante una interrupción. Los registros de la Secretaría de Energía citados por El Universal no muestran, hasta ahora, un desabasto generalizado ni problemas confirmados de calidad, pero especialistas piden vigilar la dependencia de un solo proveedor. La propia plataforma de datos de la Sener advierte que sus cifras pueden recibir actualizaciones retroactivas.
El nivel alcanzado por Pemex es el más alto desde noviembre de 2019, cuando tuvo una participación de 78.5%. Las empresas privadas conservaron el restante 21.8% del mercado de importación y compraron en el extranjero alrededor de 152 mil barriles diarios, su menor volumen desde mayo de 2020.
La concentración ocurrió en pocos meses. Mientras en enero Pemex realizaba menos de la mitad de las importaciones de gasolina y diésel, para mayo controlaba casi ocho de cada diez barriles adquiridos fuera del país.
Profeco analiza gasolineras y concluye que Pemex, G500 y Osan son las que mantienen mejor relación calidad precio, litros completos y accesibilidad
El mercado quedó distribuido de la siguiente manera:
Entre las compañías privadas que todavía importan combustibles se encuentran Valero, ExxonMobil, Shell, Chevron, Trafigura, Glencore, Koch Supply & Trading México, Intersim y la antigua Tesoro México, actualmente integrada a Marathon Petroleum.
Especialistas consultados por El Universal explicaron que Pemex cuenta con condiciones que los importadores privados difícilmente pueden igualar. La empresa estatal produce combustibles, compra producto en el extranjero y utiliza su red de almacenamiento y distribución.
Además, la política federal para contener los precios ha favorecido que Pemex pueda ofrecer gasolina y diésel a costos de mayoreo más bajos. Esto vuelve más conveniente para numerosas estaciones contratar su suministro con la petrolera.
El Gobierno de México renovó en marzo de 2026 el acuerdo voluntario para mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro. Posteriormente estableció una estrategia para reducir el diésel hasta aproximadamente 27 pesos por litro, mediante acuerdos con empresarios e incentivos fiscales.
Los particulares pueden importar gasolina y diésel desde abril de 2016. La apertura buscaba ampliar las fuentes de suministro, promover infraestructura y generar competencia frente a Pemex.
La Secretaría de Hacienda informó que algunas estaciones de servicio no se han adherido al acuerdo impulsado por el Gobierno de México para estabilizar el precio del diésel y continúan vendiéndolo a precios superiores a los observados en el mercado.
En un comunicado, la dependencia señaló que la mayoría de los empresarios gasolineros participa en la estrategia, pero publicó un listado de los establecimientos que, según el Gobierno federal, no se han sumado al esfuerzo para mantener un margen de venta considerado razonable.
La medida muestra que la política energética no se limita al suministro de combustibles. También incluye vigilancia y presión pública sobre los precios finales que pagan transportistas, empresas y consumidores.
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Mientras Pemex concentra una mayor parte del suministro, el Gobierno federal también busca contener el precio final del diésel. Hacienda informó que algunas estaciones no se han incorporado al acuerdo de estabilización y mantienen precios superiores a los observados en el mercado.
La menor participación privada también coincide con la crisis internacional provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Las restricciones al paso de embarcaciones redujeron la disponibilidad mundial de petróleo y combustibles, elevaron los costos y obligaron a las empresas a buscar rutas y proveedores alternativos. La Agencia Internacional de Energía calificó la afectación registrada durante 2026 como una de las mayores interrupciones de suministro petrolero documentadas.
Aunque Irán ha afirmado que el estrecho permanece cerrado, Estados Unidos sostiene que todavía existe tránsito comercial. Los movimientos de buques, sin embargo, se mantienen por debajo de los niveles anteriores al conflicto. Por ello, no puede hablarse de una apertura completa y estable.
Hasta el momento no se ha confirmado un desabasto nacional permanente. Sí se han reportado retrasos y dificultades puntuales para que algunas estaciones reciban producto dentro de los plazos habituales.
Alejandro Montufar, director de PetroIntelligence, explicó que Pemex está atendiendo a más clientes debido a que ofrece mejores precios. Esa concentración puede extender los tiempos de entrega si la capacidad logística no aumenta al mismo ritmo.
El riesgo no consiste únicamente en quedarse sin combustible. Un mercado con pocos proveedores también tiene menos alternativas para reaccionar ante:
No existe evidencia confirmada de que el aumento de la participación de Pemex haya reducido la calidad de la gasolina o el diésel.
Alex Theissen, presidente de la Asociación Nacional de Transporte Privado, señaló que buena parte del combustible distribuido por Pemex también es importado y cumple estándares internacionales. Su advertencia se concentra en los riesgos futuros de depender de pocas fuentes y en la posibilidad de que terceros aprovechen las fallas de supervisión para introducir combustible irregular.
Por ello, la concentración del mercado no debe confundirse con un problema automático de calidad. Se trata de un riesgo que dependerá de los controles, la trazabilidad del combustible y la capacidad de las autoridades para combatir prácticas como el comercio ilegal de hidrocarburos.
En el corto plazo, comprarle más combustible a Pemex puede ayudar a las estaciones a mantener precios cercanos a los acuerdos impulsados por el Gobierno.
El efecto podría ser distinto si la reducción de competidores se prolonga. Los especialistas consideran que una menor competencia puede limitar:
Marcial Díaz Ibarra, consultor de QUA Energy, resumió el riesgo de esta manera: “Un sistema que depende de un solo operador es un sistema frágil”.
La mayor participación de Pemex en las importaciones no significa que todas las estaciones cambiarán de marca ni que los precios serán iguales en todo México. Una gasolinera privada puede conservar su identidad comercial y, al mismo tiempo, vender combustible suministrado por Pemex.
Para el consumidor, lo recomendable es revisar:
La concentración registrada en mayo puede ser temporal, debido a la volatilidad internacional y a los acuerdos para contener los precios. Sin embargo, si las empresas privadas reducen de forma permanente sus operaciones, México tendría menos fuentes de suministro y una cadena de distribución más dependiente de Pemex.
El reto será mantener precios accesibles sin cerrar el espacio a la inversión privada, la infraestructura y las alternativas de abasto que permiten responder cuando un proveedor enfrenta problemas.