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Descubren que las princesas del antiguo Egipto practicaban tiro con arco hace 4000 años

Por: Administración
2026-07-20 21:34:09
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NATIONAL GEOGRAPHIC. Rompieron todos los estereotipos. Si bien las interpretaciones iniciales acerca de los arcos, flechas, dagas y mazas hallados en las tumbas de algunas princesas del antiguo Egipto pasaban por verlos como objetos ceremoniales, emblemas de rango o simples ajuares para la otra vida, una nueva investigación bioarqueológica propone una tesis alternativa con mucha más acción: aquellas princesas no solo fueron enterradas con armas, sino que probablemente supieron utilizarlas en vida.

La historia empieza en Dahshur, una gran necrópolis situada al sur de El Cairo. Allí, entre 1894 y 1895, los arqueólogos excavaron varias tumbas reales del Reino Medio egipcio. Los restos fueron trasladados al museo, pero con el tiempo quedaron desatendidos e incluso se consideraron perdidos. No fue hasta 2020, durante un proyecto de reorganización de colecciones en el Museo Egipcio, cuando estas momias de la realeza reaparecieron y pudieron ser estudiadas con la tecnología actual.

Cambiando la historia de las princesas egipcias

El estudio, publicado en la revista Frontiers in Environmental Archaeology, reexaminó los restos de seis individuos reales: un rey y cinco mujeres de la élite, varias de ellas identificadas como princesas vinculadas a Amenemhat II, faraón de la dinastía XII. Entre los nombres más destacados aparecen Ita, Khenmet, Itaweret y Noub-Hotep. Todos los cuerpos procedían del complejo funerario de Dahshur y compartían, además, ciertas anomalías vertebrales hereditarias que apuntan a estrechos lazos familiares.

Lo más llamativo no estaba solo en las tumbas, sino en los cuerpos. Los investigadores observaron en varias de estas mujeres inserciones musculares muy desarrolladas en hombros, brazos, antebrazos y manos, justo en las zonas donde músculos y tendones se fijan al hueso que evidencian movimientos repetidos, esfuerzos sostenidos y actividades practicadas durante años.

Los huesos también recuerdan

Igual que una tenista o un ciclista modelan su anatomía con el entrenamiento, los huesos de estas princesas parecen conservar la memoria de una vida físicamente exigente. En el caso de Itaweret, por ejemplo, ciertas zonas del brazo y el antebrazo sugieren movimientos compatibles con tensar un arco de forma habitual. En Ita, la robustez de las inserciones musculares del miembro superior encaja perfectamente con el uso repetido de armas de mano, como dagas o mazas.

Además, algunas de ellas presentaban fracturas consolidadas y otras lesiones antiguas ya curadas, lo que encaja con una vida activa y con acceso a cuidados médicos eficaces. Los autores plantean que estas heridas pudieron deberse a caídas, impactos o accidentes relacionados con actividades exigentes como la caza, el entrenamiento o incluso ejercicios cortesanos con armas. Esto lo cambia todo.

Princesas del antiguo Egipto con arcos y dagas

Precisamente, en las tumbas aparecieron objetos tradicionalmente vinculados al ámbito masculino: arcos, flechas, dagas, mazas y bastones. Uno de los ejemplos más célebres es la daga de la princesa Ita, una pieza exquisita que durante décadas se había interpretado como un símbolo funerario. Ahora, el argumento cambia. La historia es otra. Si el esqueleto muestra huellas compatibles con el uso real de esas armas, entonces todo forma parte de la misma historia.

La bioarqueóloga Zeinab Hashesh de la Universidad Beni Suef de Egipto y autora principal del estudio, sostiene que estas mujeres participaron en actividades físicamente duras, probablemente tiro con arco, caza o prácticas rituales con exigencia técnica.

"Estas princesas practicaban activamente la caza o el atletismo, en lugar de ser meras poseedoras simbólicas de las armas halladas en sus tumbas", dice Hashesh. Definitivamente, las características de las momias femeninas demuestran que habían realizado intensas actividades marciales, aclara la experta.

Los investigadores no afirman de forma tajante que fueran soldados en campaña, pero sí cuestiona de lleno la imagen de las princesas egipcias como figuras sedentarias, pasivas y meramente decorativas. Aunque algunos especialistas no están de acuerdo con esta teoría. Los huesos sugieren un entrenamiento intenso compatible con el arco y el manejo de armas, pero no equivalen a representarlas como arqueras en acción; como 'princesas guerreras'. Sea como fuere, este estudio abre una grieta en lo que creíamos saber sobre el papel de las mujeres de la realeza en el Egipto del Reino Medio.


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