LATINUS. Entre 2000 y 2025, los paisajes forestales intactos, o vastas extensiones de bosque virgen ininterrumpido, disminuyeron en 195 millones de hectáreas, lo que representa alrededor de 15% del total que tenían y es una superficie aproximadamente del tamaño de México.
Según los últimos datos de la organización Global Nature Watch (anteriormente llamada Global Forest Watch), el ritmo de esa reducción se está acelerando, ya que pasaron de una disminución promedio de 7.1 millones de hectáreas anuales entre 2000 y 2013 a un promedio de 9.4 millones de hectáreas anuales entre 2014 y 2025.
"Los llamados paisajes forestales intactos son de un valor único porque su escala e integridad ecológica permiten que los servicios y funciones ecosistémicas operen como un sistema completo y autosostenible, algo que los bosques más pequeños y fragmentados no pueden hacer", señala por su parte el World Resources Institute (WRI) en un comunicado reciente.
Entre los servicios y funciones ecosistémicas, está la capacidad de "regular la temperatura y las precipitaciones en continentes enteros, almacenan enormes cantidades de carbono y proporcionan hábitat y rutas migratorias para sustentar poblaciones viables de especies nativas".
Además, el WRI señala que para muchos pueblos indígenas, los paisajes forestales intactos constituyen santuarios seguros donde la gestión tradicional del territorio y sus formas de vida pueden continuar sin perturbaciones externas.
De 2020 a 2025, los incendios, y en particular los provocados por el ser humano, fueron la principal causa de la reducción de la extensión de los paisajes forestales intactos al ser responsables de casi el 40% de la reducción de su extensión. Otros factores determinantes en la disminución son la minería, la perforación y la exploración.
Los países con las mayores extensiones de bosques intactos se encuentran principalmente al norte del globo y en las regiones tropicales, y fueron esas regiones las que experimentaron la mayor reducción de superficie forestal intacta en los últimos 25 años.
El WRI añade que en las regiones templadas del mundo, sólo quedan pequeñas áreas de bosques intactos debido a la tala comercial intensiva y las actividades agrícolas previas al año 2000.
Añade que el mayor aumento en la reducción de la superficie forestal intacta debido a incendios se registró en Norteamérica, mientras que Sudamérica ocupó el segundo lugar, aunque en total es la que registra la mayor superficie perdida de estos ecosistemas.
Los incendios están teniendo una mayor presencia e impacto debido a una combinación de factores. Por un lado, la fragmentación y la invasión de bosques intactos por la expansión agrícola, la tala, la minería, las carreteras y otras infraestructuras han incrementado la probabilidad de ignición de incendios.
Tigre procura bajar su temperatura corporal metiéndose al agua en el Santuario de Vida Silvestre Huai Kha Khaeng en Tailandia, donde hay un exitoso programa de conservación de los ecosistemas donde vive la especie. Crédito: Shuterstock
Por otro lado, señala el análisis del WRI, el cambio climático ha propiciado condiciones más cálidas y secas que permiten incendios más grandes, frecuentes y severos.
"Si esta tendencia no se revierte, el mundo podría perder gran parte de sus extensiones forestales intactas restantes durante este siglo, lo que plantearía problemas para la naturaleza, el clima y el bienestar humano" advierte el Instituto.