AS. Tras dos semanas de fuego, y silencio, Donald Trump por fin tomó el escenario en la crisis de la FIFA. El presidente de los Estados Unidos apareció para proteger al mandatario de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, y su amigo, Gianni Infantino, a través de una publicación en su cuenta oficial de Truth Social.
“FIFA cometería un terrible error si, por alguna razón, llegan a considerar reemplazar al presidente Gianni Infantino. Es fantástico, habiendo presidido la Copa del Mundo más exitosa, por cuatro veces. Si se va, nunca será tan exitosa y rentable otra vez”, escribió el republicano, cercano a Infantino desde que Estados Unidos presentó su propuesta para organizar el Mundial de 2026 junto con México y Canadá en abril de 2017. La relación entre ambos ha crecido hasta rozar la interferencia política en los asuntos de la FIFA.
Infantino se encuentra bajo presión por el intento fallido de crear la empresa FIFA Forward Enterprise (FFE), que se encargaría de concentrar los beneficios comerciales que genera la Copa del Mundo. Dicha firma, bajo el control teórico de la FIFA, contaría con inversores de un capital privado supervisado por el banco estadounidense JP Morgan e incentivado por Josh Kushner, cuñado de Ivanka Trump, hija del inquilino del Salón Oval. El modus operandi del italo-suizo, que ocultó el esquema a las federaciones miembro de FIFA, según The Times, motivó el cisma que asola al fútbol internacional en la actualidad. UEFA (Europa), Concacaf (Norteamérica, Centroamérica y el Caribe) y la AFC (Asia) se han posicionado en contra de Infantino, mientras que Conmebol (Sudamérica) y CAF (África) todavía apoyan la gestión del exsecretario general de la UEFA, en el máximo cargo del fútbol global desde febrero de 2016.
El nexo que ambos mandatarios mantienen ha causado más de un dolor de cabeza a la FIFA. En diciembre de 2025, Infantino otorgó, sin mecanismo de elección transparente, el Premio FIFA de la Paz a Trump durante el sorteo del Mundial 2026, celebrado en Washington. Poco antes, durante el America Business Forum, en Miami, el dirigente italo-suizo criticó a los opositores de Trump y llamó a apoyar al republicano. FairSquare, una organización sin fines de lucro dedicada a vigilar el respeto a los Derechos Humanos en entornos deportivos, interpretó ambos episodios como una ruptura de la neutralidad política de FIFA. La queja llegó hasta el Comité Olímpico Internacional, del cual Infantino es miembro, que incluso lanzó una investigación interna para determinar si el presidente de FIFA había quebrantado sus estatutos.
La controversial suspensión de la sanción a Folarin Balogun para enfrentar los octavos de final del Mundial, a petición original del mismo Trump (que lo aceptó públicamente en una rueda de prensa en el Salón Oval), levantó sospechas. La trama del FFE terminó por colmar la paciencia de varias federaciones alrededor del planeta, que ahora piden la dimisión de Infantino.