FORBES. La presidenta Claudia Sheinbaum tuvo un aparente lapsus y dijo que si Estados Unidos no quiere que México “ayude a pasar droga”, el país del norte debe también detener el envío ilícito de armas hacia territorio mexicano.
“Sí ellos no quieren, que estamos ayudando a que pasen drogas de México a Estados Unidos, también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar armas de Estados Unidos a México”, expresó.
Durante un acto en Culiacán, localidad envuelta en una ola de violencia por la disputa entre facciones del crimen organizado, Sheinbaum afirmó que el estado de Sinaloa “no está solo” y que su presidenta y todo México están “aquí”.
Agregó que las Fuerzas Armadas y el Gabinete completo están en Sinaloa debido a la mayor atención que ha recibido el norteño estado mexicano por el escalamiento de la pugna interna del Cártel de Sinaloa desde la entrega de su fundador Ismael ‘el Mayo’ Zambada a autoridades estadounidenses en 2024 por uno de los hijos de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán.
Sheinbaum agregó que, pese a la complejidad de la crisis, es posible avanzar si hay unidad.
“Sinaloa es trabajo, es turismo, que lo oigan los vecinos y el mundo entero, que viva Culiacán y que viva Sinaloa. Por más difíciles que sean los problemas, si estamos juntos siempre salimos adelante”, aseguró.
La mandataria subrayó que “la soberanía no se negocia” y que México es un país “libre, independiente y soberano”, en el que “decidimos las y los mexicanos”.
Por su parte, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, agradeció la presencia de fuerzas federales en el estado y dijo que, sin ese respaldo, “todavía seguiríamos teniendo problemas” de seguridad, aunque añadió que no están resueltos por completo.
Mencionó al Ejército, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Marina como parte del despliegue para atender la situación.
Rocha afirmó que el objetivo central en Sinaloa es recuperar la paz “para seguir produciendo” y pidió mantener las medidas de cuidado en la entidad.
El gobernador también vinculó la estrategia de seguridad con sociales y de “justicia”, al destacar programas dirigidos a mujeres y jóvenes, además de la atención a la salud.