EL SOL DE TAMPICO. El fracturamiento hidráulico ha regresado al centro de la discusión energética en México, en medio de la necesidad de fortalecer la producción de gas natural y reducir la dependencia externa.
En este escenario, Tamaulipas destaca por su potencial en yacimientos no convencionales, aunque autoridades estatales subrayan que actualmente esta técnica no se está aplicando.
Durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto se asignaron seis contratos para la extracción mediante fracking en la entidad: dos en la Cuenca de Burgos y cuatro en Tampico-Misantla. Sin embargo, dichos proyectos no prosperaron.
“Eran de tipo exploratorios, pero en este momento no se están desarrollando esos contratos, incluso se cancelaron, quedaron postexploratorios ahí para revisar el potencial”, explicó el secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, Walter Julián Ángel Jiménez.
El funcionario detalló que, por ahora, la actividad se concentra en campos convencionales, como el Campo Misión en la Cuenca de Burgos, donde operan empresas como Tecpetrol, Grupo Jaguar y Consorcio Cinco M.
“Lo que se pueda hacer en este momento es sobre los polígonos que están actualmente impactados, elevando la producción de las empresas operadoras”, puntualizó.
Cabe recordar que en 2018 se canceló la Ronda Tres, que contemplaba nuevos contratos en Burgos, Tampico-Misantla y la Cuenca del Sureste, lo que frenó el desarrollo de estos proyectos.
El resurgimiento del tema responde, en parte, a la postura del gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum, quien ha planteado abrir la discusión sobre el uso de estas técnicas.
“Hay que darle paso al debate, hay que hacerlo con mucho conocimiento científico para saber si es posible o no, pero no lo está asegurando, se está diciendo abramos el debate”, señaló el funcionario estatal.
No obstante, insistió en que actualmente no hay operaciones de fracking en Tamaulipas. “Hay que ser claros porque el fracturamiento hidráulico es una técnica que se ocupa desde 1950 en yacimientos convencionales; la que está cuestionada son los fracturamientos horizontales sobre yacimientos no convencionales en pozos horizontales, hay que diferenciar”, aclaró.
El funcionario justificó la reapertura del debate en el contexto internacional. “La presidenta Claudia Sheinbaum lo pone en la mesa porque lo necesitamos, desde el punto de vista del fortalecimiento de nuestra propia capacidad de producción de los energéticos frente a los problemas de la guerra y esta altísima dependencia”.
Destacó que la discusión debe sustentarse en evidencia científica y tecnológica. En ese sentido, el Instituto Mexicano del Petróleo podría jugar un papel en la evaluación de alternativas, particularmente en tecnologías que reduzcan emisiones de CO₂.
Sobre los riesgos asociados, como la posible generación de sismos, indicó que actualmente existen mejores herramientas de medición. “Cuando se empezó la discusión sobre el tema ni siquiera existía una línea base de la sísmica, hoy ya se tiene esa información para saber si se puede asociar a los pozos petroleros”.
Tamaulipas cuenta con importantes reservas de gas tanto en yacimientos convencionales como no convencionales. De acuerdo con datos estatales, la Cuenca de Burgos tiene alrededor de 20 mil millones de pies cúbicos de gas, mientras que Tampico-Misantla y Sabinas presentan volúmenes similares.
Sin embargo, el secretario advirtió que cualquier política energética deberá considerar las particularidades regionales. “Hay que regionalizar las políticas porque no en todos lados se puede hacer eso, y de nada sirve que gente que defiende la naturaleza se le haga pensar que eso va a ocurrir en su tierra”.
Adelantó que se buscará involucrar a especialistas para informar a la población. “Tenemos mucha tecnología que ha cambiado esta discusión, vamos a comenzar a hablar de eso para que la gente se informe”.