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Jonathan Bailey habla sobre la “barrera invisible” que separa a los actores LGTBIQ+

Por: Administración
2026-06-03 13:50:25
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EL PAÍS. La primera edición de los Elton John Impact Awards, los premios en formato podcast presentados por iHeartRadio y Procter & Gamble para homenajear “a las personas que han derribado barreras, redefinido posibilidades y enaltecido a la comunidad LGTBIQ+ a través de su apoyo e influencia”, según se publicitan en su página web, ha premiado a seis personas. El actor Jonathan Bailey, la actriz Laverne Cox, la música Melissa Etheridge, la extenista Billie Jean King, el músico Orville Peck y la cantante Chappell Roan han sido los primeros agraciados de estos galardones que los describe como “un grupo de leyendas y pioneros cuyo trabajo ha moldeado la cultura, promovido la igualdad e impulsado un cambio positivo para su comunidad”.

Cada uno de los homenajeados participará también en el podcast conversacional de los Elton John Impact Awards, donde el objetivo es charlar y compartir su experiencia con el músico que da nombre a los premios. Las entrevistas a Laverne Cox y Jonathan Bailey han sido las primeras en publicarse, este lunes 1 de junio, y la estrella de Los Bridgerton o Wicked, de 38 años, no ha dudado en abrirse a los oyentes. Durante la conversación, Elton John le pregunta a Bailey si alguna vez se había sentido presionado a ocultar su homosexualidad, si había tenido miedo de hablar de ello públicamente o si tenía la suficiente confianza como para que no le importara. El actor británico le responde que experimentó una combinación de las tres cosas.

“Creo que hay muchos matices en todo esto”, asegura el intérprete, quien fue escogido por People como el hombre más sexy del mundo en 2025, convirtiéndole en el primer hombre abiertamente homosexual en recibir este título desde que la revista empezó a otorgarlo en 1985. “En cierto modo, siento que de forma innata me conocí a mí mismo desde muy joven, y la clave es la autoconfianza. Y luego, por supuesto, acabas asumiendo esas historias y esos relatos que son como telarañas. Y cuanto más me acercaba, más descubría el actor que hay en mí. Creo que la razón por la que me encantaba actuar es porque, por primera vez, en un mundo en el que tenía que cambiar de código y estar hipervigilante sobre lo que decía y cómo me percibían —especialmente mis compañeros, por si interpretaban algo de lo que decía o la forma en la que lo decía como un indicio de mi sexualidad—, que luego me dieran un guion y pudiera centrarme en lo que había que hacer y ser sincero en ello me sentó muy, muy bien”, explica.

Bailey asegura que, a medida que la actuación se convirtió en algo que consideraba un trabajo en vez de un pasatiempo, fue siendo más consciente de la “barrera invisible” que separa a los intérpretes del colectivo LGTBIQ+ del resto. “Era muy consciente de las posibilidades y los límites de los actores queer, de lo que eso significa para el público, de cómo eso repercute en el ámbito comercial. Así que sí, creo que cuando tenía veintipocos años, tenía muy claro que ser gay supondría un obstáculo”, recuerda el actor, que declaró públicamente su homosexualidad en 2018. Pero, al final, según cuenta a Elton John, se dio cuenta de que tenía que ser fiel a sí mismo y no ceder en nada: “No iba a dejar de coger de la mano a mi novio por la calle, y eso era algo que sentía con mucha convicción, de una forma casi instintiva. Y, por supuesto, si eso significaba que iba a obstaculizar cualquier posible trabajo, estaba dispuesto a correr ese riesgo”.

Bailey también dice sentirse afortunado de vivir en una época más tolerante que aquella en la que creció Elton John, una época en la que, según comentan, no había modelos de referencia gais a los que admirar. “En los años cincuenta no sabía lo que era ser gay”, reconoce el cantante, quien el día de San Valentín de 1984 se casó con Renate Blauel, un matrimonio que duró cuatro años. “No había personas gais en mi familia, no había ejemplos de ello a mi alrededor, no tuve ninguna experiencia gay hasta los 23 años. Y entonces todo, ya sabes, floreció. Fue como el despegue de un cohete”, recuerda quien desde los años noventa comparte su vida con David Furnish.

Para Bailey, su despertar sexual empezó viendo series como el drama de la BBC This Life —“Recuerdo que me excitaba y me emocionaba mucho”— y películas como La Sirenita —“Estaba obsesionado con el príncipe Eric, algo que más tarde entendí”—. “Y luego se estrenó Brokeback Mountain cuando estaba en Bachillerato y cambié mi tesis para hacerla sobre la representación de la homosexualidad en Brokeback Mountain, solo para tener una excusa para volver al cine unas 15 veces”, admite. “Aunque las historias en sí mismas eran dolorosas, bastaba con ver a los actores interpretándolas, lo que demuestra lo desorientados que estábamos, en mi opinión, en aquel momento”, apunta el intérprete, que también elogia a “actores gais intrépidos” como Ian McKellen, “que han salido del armario desde el principio”.

La conversación del actor y el músico termina con un mensaje a las futuras generaciones de actores. “Me pregunto si la próxima generación necesita saber cómo aprovechar la felicidad que pueden transmitir a sus seguidores en las historias que cuentan. Y hay que tener claro que lo vamos a necesitar más que nunca porque, obviamente, es un momento delicado en el que existe una amenaza real de que las cosas se nos puedan escapar de las manos”, advierte el intérprete, que espera “que la próxima generación no tenga que ocultar su sexualidad”.


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