MVS. En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Israel Sánchez, empresario, habló sobre que denuncia a hijo de Américo Villarreal por extorsión.
El clima de negocios en el estado se ve sacudido por una grave denuncia de extorsión. El empresario Israel Sánchez rompió el silencio tras denunciar penalmente al hijo del gobernador Américo Villarreal por exigirle millonarias sumas de dinero a cambio de un contrato gubernamental de Bienestar. "El jefe quiere 80 millones de pesos, y sus operadores 30 millones", detalló la víctima sobre las presiones recibidas en un contexto electoral, destapando una presunta red de corrupción que opera bajo el mismo esquema en diversas secretarías de Tamaulipas.
Según el testimonio del afectado, el origen del conflicto fue un contrato directo para la distribución de 1,700,000 despensas en los 43 municipios del estado, valuado en más de 541 millones de pesos. Felipe Salinas Mansur, identificado como el operador financiero de Américo Villarreal Santiago ("el Junior"), fue quien presuntamente operó la extorsión.
"Se presenta conmigo como operador financiero y de todas las empresas de Américo Villarreal Santiago... me pide una cantidad ridícula de un moche, y me negué."
Sánchez relató que tras confirmarse el anticipo de 162 millones de pesos, las exigencias económicas no se hicieron esperar. Al negarse a ceder al chantaje, el gobierno estatal inició una serie de represalias que incluyeron la rescisión injustificada del contrato y una persecución legal.
A pesar de que a inicios de 2025 el Tribunal de Justicia Administrativa falló a favor del empresario al no comprobarse irregularidades en su contra, la respuesta del aparato estatal fue la intimidación. Sánchez denunció que el asesor jurídico del estado le advirtió que "todo el poder del estado lo iba a aplastar como un zancudo". Actualmente, enfrenta un proceso penal fabricado.
"Estoy acusado por falsedad de declaraciones y fraude procesal... me pueden dar 17 años de cárcel y pagar una multa de 162 millones de pesos."
El empresario manifestó sentir un profundo miedo por las represalias en una entidad donde el poder político manipula las leyes a su conveniencia. El acoso judicial lo ha dejado sin derecho a testigos, arraigado, y despojado de sus documentos de viaje como la visa y el pasaporte. La gravedad de la situación lo obligó a tomar medidas extremas de seguridad para proteger a sus seres queridos.
"Tengo miedo, tengo mucho miedo y por eso estoy levantando la voz... Tuve que sacar a mi familia del estado. Perdí mis ventas, perdí todo".
Este caso expone de manera alarmante cómo los mecanismos de justicia son presuntamente utilizados para silenciar e intimidar a quienes deciden no formar parte de redes de extorsión gubernamental.