DIARIO DE MÉXICO. La buena racha de Alexander Zverev se prolongó en Wimbledon.
El hamburgués llega con una confianza renovada después de conquistar Roland Garros, su primer título de Grand Slam.
Ese triunfo parece haberle dado un plus de estabilidad y autoestima, algo que volvió a reflejar en Londres.
Ante Giron, Zverev sumó su victoria número 13 en los últimos 14 partidos que ha disputado. La única derrota en ese tramo fue la final de Halle, donde cayó ante el estadounidense Taylor Fritz.
Esta es la cuarta ocasión en la que Zverev alcanza la cuarta ronda en Wimbledon.
Sin embargo, el alemán nunca ha logrado superar esa instancia en el All England Club.
Wimbledon es el único Grand Slam en el que el actual tercer jugador del mundo no ha alcanzado, al menos, los cuartos de final.
Zverev necesitó dos horas y media para cerrar su victoria ante Marcos Giron. El estadounidense mejoró en el segundo set, donde tuvo oportunidad de ganarlo, y también sostuvo la pelea en el tercero.
Aun así, Zverev encontró la forma de sellar el triunfo al resto y evitar que el partido se extendiera más de lo necesario.
El próximo obstáculo de Zverev será el checo Jiri Lehecka.
Lehecka terminó con las aspiraciones del español Jaume Munar al vencerlo por 6-4, 6-4, 4-6 y 6-4.
Si Zverev gana el lunes, firmará su mejor actuación histórica en Wimbledon y alcanzará por primera vez los cuartos de final del torneo londinense.
Con su avance, Zverev se convirtió en el tercer alemán en llegar a octavos de final de Wimbledon en cuatro ocasiones o más. El hamburgués se une así a Boris Becker y Michael Stich, dos nombres de peso dentro de la historia del tenis alemán.
Para Giron, en cambio, la barrera sigue intacta: nunca ha alcanzado los octavos de final de Wimbledon, y esta vez tampoco pudo romperla.
Ahora tiene frente a Lehecka la posibilidad de dar el paso que se le ha negado desde su debut en Wimbledon hace once años.
El alemán llega con ritmo, confianza y una racha poderosa. El césped londinense, sin embargo, todavía le exige una prueba más para abrirle la puerta a un territorio desconocido.