Un día recibí un mensaje, era Carlos que traía una idea entre manos; estaba empezando un poemario, pero con una premisa: que los poemas resultantes de este ejercicio sólo tuvieran el texto mínimo para no perder su esencia poética.
Lo primero que se me vino a la mente fueron los poemínimos de Efraín Huerta, esos poemas aforísticos (¿o aforismos poéticos?) que leí cuando era un estudiante universitario que se entusiasmó con la lectura.
Pero el ejercicio que Carlos se proponía iniciaba con un poema con características “convencionales” y luego “podarlo”, eliminando las palabras que resultan prescindibles para el poema y que este se sostuviera en lo esencial: que siguiera proyectando la emoción que les dio origen sin perder el lenguaje poético.
Una especie de escritura del borrado para lograr un minimalismo en la forma. “Be my guest, Charlie”, fue mi respuesta; porque si bien en mis veintes era un entusiasta de experimentar con la escritura, ya en los cuarentas soy, en el mejor de los casos, escéptico de estos ejercicios.
Nos despedimos y mandé directo al olvido esa conversación. En el tiempo que llevo conociendo y conviviendo con escritores, he visto muchas veces esos brotes de entusiasmo con ciertas ideas que al final resultan en nada. Pero pasaba por alto una característica de Carlos y es que es un escritor disciplinado y perseverante. El día menos pensado recibí otro mensaje del autor: “Polvo” está terminado y ya tiene editorial. Y evidentemente quise leerlo.
“Polvo” (Abismos, 2026) es un poemario de Carlos Bortoni en el que se abordan temas con los que podemos sentir identificados: la explotación laboral que inevitablemente afecta la forma en que convivimos con lo que realmente amamos, el estar inmersos una sociedad altamente consumista y urgente de inmediatez y la facilidad con la que objetos y personas son desechables, en la que objetos y personas terminan en la basura y siendo polvo (como metáfora… o no).
65.
Retahíla
como anuncio
de necesidades
vacías
diseñadas
con polvo
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módicos.
En esta nueva incursión en la poesía, Bortoni abraza los temas que le importan, que también ha abordado en sus novelas y como ya lo ha hecho antes, experimenta determinando con el proceso y la forma final.
A lo largo de la lectura encontré poemas con imágenes muy bien logradas, alguno que con un tratamiento distinto serían un haiku, otros que son certeros como aforismos, todos funcionan en su individualidad pero, sin duda están unidos por un hilo conductor: el deterioro, el abandono, la soledad y todas esas cosas que el polvo cubre.
Pueden adquirir su ejemplar de “Polvo” de Carlos Bortonio por los canales de Abismos Editorial.