EL SOL DE MÉXICO. La Fiscalía General de la República (FGR) obtuvo sentencias de entre 280 y 289 años de prisión contra cuatro integrantes de una organización criminal dedicada al secuestro, a quienes responsabilizó de la privación ilegal de la libertad de siete personas en Morelos en marzo de 2011, entre ellos Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta Javier Sicilia.
De acuerdo con un comunicado oficial, la investigación realizada por el Ministerio Público Federal acreditó que Alberto N, Hugo N, Daniel N y Alejandro N formaban parte de una célula del crimen organizado que operaba principalmente en el sur de Morelos; los cuatro fueron sentenciados por delitos relacionados con el secuestro de las siete víctimas.
Alberto N y Hugo N recibieron 289 años de prisión cada uno. El primero fue condenado además por delincuencia organizada y posesión de vehículo robado, mientras que ambos deberán pagar multas de dos millones 401 mil 245 pesos y cuatro millones 235 mil pesos, respectivamente.
Daniel N recibió una pena de 284 años de prisión y una multa de dos millones 395 mil 575 pesos, por secuestro y delincuencia organizada. Alejandro N fue sentenciado a 280 años y deberá pagar una multa de 25 millones 200 mil pesos, según la FGR.
La averiguación previa establece que en marzo de 2011 los cuatro sentenciados y otros integrantes de la organización participaron en el secuestro de siete personas afuera de un bar en Jiutepec, Morelos. La FGR no precisa en su comunicado los nombres de las víctimas ni señala expresamente que estos cuatro hayan sido sentenciados por el homicidio de las siete personas.
Los hechos corresponden al caso que tuvo entre sus víctimas a Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta Javier Sicilia, y que se convirtió en un detonador de una de las movilizaciones ciudadanas más importantes contra la violencia durante el gobierno de Felipe Calderón.
El 28 de marzo de 2011 fueron localizados en Temixco los cuerpos de Juan Francisco Sicilia y otras seis personas. El asesinato provocó protestas inmediatas en Morelos y, días después, una movilización nacional encabezada por Javier Sicilia, quien convirtió el duelo por su hijo en una demanda pública contra la violencia, la impunidad y la estrategia de seguridad del gobierno federal.
El 6 de abril de 2011, alrededor de 20 mil personas participaron en una marcha en Cuernavaca, mientras que hubo movilizaciones solidarias en otras ciudades. Sicilia hizo entonces suyo el reclamo de miles de familias afectadas por homicidios, desapariciones y secuestros y utilizó la frase “Estamos hasta la madre” para expresar el hartazgo ciudadano frente a la violencia.
A partir de aquellas movilizaciones se consolidó el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que llevó las demandas de las víctimas a distintas regiones del país y posteriormente a Estados Unidos. El movimiento exigió un cambio de la estrategia de seguridad, combate a la corrupción y la impunidad, atención a los jóvenes y una mayor participación ciudadana.
La presión social llevó también a Sicilia y a representantes de víctimas a reunirse públicamente con Calderón en el Castillo de Chapultepec, primero en junio y después en octubre de 2011. El movimiento planteó entonces que la respuesta del Estado no debía limitarse al combate armado contra las organizaciones criminales, sino incorporar una perspectiva de seguridad ciudadana y atención a las víctimas.