INFOBAE. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha elevado este martes el tono frente a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a raíz de las críticas de esta última sobre la situación de seguridad en el país y su rechazo a las demandas mexicanas de disculpas por la Conquista. La mandataria mexicana no solo ha defendido la gestión de su Gobierno, sino que ha cuestionado el enfoque histórico y político de la dirigente madrileña: “Su visión es de imperio, no de iguales”.
La polémica se desencadenó tras la intervención de Ayuso en un programa de televisión español, posteriormente difundida en redes sociales, donde afirmó que “la seguridad en Méjico está peor que nunca” y criticó que México continúe reclamando responsabilidades históricas a España. La dirigente madrileña cuestionó además el sentido de esas demandas en el contexto actual, poniendo el foco en los problemas contemporáneos del país.
Sheinbaum ha replicado a estas afirmaciones reivindicando los avances en materia de seguridad durante su mandato, en particular la reducción de homicidios, y ha enmarcado las palabras de Ayuso en una posición ideológica. “Ella es ideológica. Su asunto es ideológico contra nosotros”, ha señalado, al tiempo que ha vinculado su discurso con sectores conservadores mexicanos.
En su respuesta, la presidenta mexicana ha ido más allá de la crítica directa y ha apuntado a la existencia de afinidades políticas entre Ayuso y el expresidente Felipe Calderón. Según ha sostenido, el exmandatario forma parte del entorno de la dirigente madrileña, lo que explicaría, a su juicio, el tono y el contenido de sus declaraciones. “Están aliados con la derecha mexicana”, ha afirmado.
El cruce de reproches ha incorporado también referencias al debate histórico sobre la conquista de México. Sheinbaum ha recordado que el rey Felipe VI ha reconocido los abusos cometidos tras la llegada de los españoles en 1521, y ha contrapuesto ese reconocimiento a la postura de Ayuso. “¿Qué esperan que diga? ¿Que nieguen la historia?”, ha planteado la mandataria.
En esa misma línea, ha defendido la importancia de asumir ese pasado como parte de un proceso de reconocimiento histórico que, en su opinión, sigue teniendo implicaciones en el presente. “Es la dignidad del pueblo de México. Es nuestra historia. Es nuestra base”, ha afirmado, insistiendo en la necesidad de visibilizar a los pueblos originarios y combatir el racismo y el clasismo que, según ha señalado, persisten en la sociedad mexicana.
Las declaraciones de Sheinbaum se producen en un contexto de tensiones diplomáticas entre México y España que se arrastran desde el mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En 2019, el entonces jefe del Ejecutivo mexicano solicitó formalmente a España una disculpa por los agravios cometidos durante la conquista, una petición que no obtuvo respuesta oficial y que marcó un punto de inflexión en la relación bilateral.
La actual presidenta ha reivindicado esa iniciativa y ha defendido su continuidad como parte de una agenda de memoria histórica. En este sentido, ha valorado como “un avance” el reconocimiento de los abusos por parte del monarca español, al considerar que abre la puerta a una reflexión más amplia sobre el pasado compartido.
El desencuentro se ha visto alimentado por posiciones como la expresada por Ayuso, quien ha defendido públicamente el legado español en América y ha rechazado la necesidad de pedir perdón. En su intervención televisiva, la dirigente madrileña estuvo acompañada por el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, defensor de la tesis de que España no debe disculparse por la conquista encabezada por Hernán Cortés.
Sheinbaum también ha respondido a estas posiciones, rechazando que el Gobierno mexicano promueva una visión hostil hacia España. “Tenemos muchas relaciones con el pueblo español”, ha señalado, al tiempo que ha criticado las interpretaciones que, a su juicio, distorsionan el debate histórico.
La presidenta mexicana ha denunciado además la existencia de una campaña crítica en España contra su predecesor, a la que ha atribuido tintes de “burla, racismo y clasismo”, y ha insistido en la necesidad de avanzar hacia una relación basada en el reconocimiento mutuo.