REDACCIÓN IA. "Se necesita una IA al servicio de la humanidad, no controlándola" fue la frase central del discurso pronunciado por António Costa, presidente del Consejo Europeo, el 24 de septiembre de 2026 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. [1, 2]
El mandatario europeo aprovechó esta tribuna internacional para reclamar una gobernanza global y un papel central de la ONU en la regulación de la inteligencia artificial, advirtiendo sobre los riesgos de dejar esta tecnología en manos de unos pocos actores privados. [1, 2]
Este llamado del Consejo Europeo coincide con el despliegue progresivo de normativas pioneras como la Ley de IA de la UE, cuyas obligaciones para sistemas considerados de alto riesgo entraron en vigor en agosto de 2026. [1]
Mientras que la Unión Europea y el secretario general de la ONU, António Guterres, presionan por un marco multilateral regulado, la postura genera debate global frente a líderes de otras potencias (como el presidente de EE. UU., Donald Trump), quienes rechazan regulaciones internacionales estrictas argumentando que podrían frenar la innovación o ceder ventaja competitiva a otros países. [1, 2]